Dios

martes, 2 de octubre de 2007


La lluvia es la nueva cuasi constante rosarina, y por largos períodos no hay otra cosa más que agua en el aire y en la calle. Pero aún en esos lapsos, Ra se impone sobre los insolentes cúmulos de vapor, y se nos regala. ¿Con qué? Con magia, por supuesto.

2 comentarios:

Darío dijo...

Excelente foto. Y bien por captar momentos de esa ciudad que le tengo especial afecto. Grande Rosario. Saludos, y sigan con la idea.

Anónimo dijo...

ES DIOS QUIEN SE IMPONE O ES LA MAGIA MISMA DE ESAS GOTAS DE VIDA QUE SURGEN DEL DESGARRO A CIELO ABIERTO?? EXCELENTE FOTO